De Amor (otra vez)

junio 18, 2009 en 7:13 pm | Publicado en amor, blog, celibataire, coupling, love, mujer, santidad, single, soledad, soltera, soltería, vida, Wonder Woman, writing | 1 comentario
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Donde vivo.

Donde vivo.

Hablar con el hígado me ha resultado siempre tan fácil. Lo extraigo con mis propias manos y escurriendo sangre, escribo. Siempre suelo estar en trance, al hacerlo. Las ideas se agolpan, atiborrando todo, matando al idioma y sobre todo, buscando el punto de la exacerbación de la indignación que siempre me corroe. Ya he explicado que es la voz de mis demonios, de aquellas muchas Dreampickers que viven en un mismo cuerpo y que viven pogueando en mi interior, donde sólo algunas miran hacia esa rendija de luz que es este blog. Unas pocas logran escalar y gritar. Los vecinos vienen, asustados por sus alaridos. Vienen los bomberos, la policía… viene todo el mundo, para intentar calmar los arañazos, los golpes entre ellas. Todo para que un texto pase por las gargantas de los que leen en voz alta, como ácido que corroe. Puede ser…

Hablar con el corazón me es extraño, entonces. El amor prefiere hablar en verso, con la secreta ilusión de hacerlo al oído de alguien. Ni siquiera tengo el valor para dejarle hablar por aquí. Lo mejor, entonces, siempre, es esconderse. En aquella esquina de la mazmorra que llevo adentro, hay alguien sentado, mirando el escándalo que hace mi Legión. No suele hablar, pero cuando lo hace, los demonios voltean a mirarla. Callan al instante, asustados. Saben que ella es la única que tiene la llave de la puerta. En el fondo, ellos no quieren irse; quieren que ella sea libre.

¿Sabes qué? Yo también.

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Lo que aprendí de ti

mayo 23, 2009 en 2:15 pm | Publicado en amor, blog, boys, dinero, familia, fomento de la lectura, love, mujer, santidad, vida, writing | 8 comentarios
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Tú, intentando sostenerme, como siempre.

Tú, intentando sostenerme, como siempre.

A dibujar y a pintar.

A leer, justo cuando mis propios juguetes ya me aburrían.

A montar bicicleta (y tú no sabías montarla, nunca aprendiste, así que me sujetabas con ilusión)

A tomar micro.

A tener en cuenta que el dinero no da la felicidad y que en verdad es un medio para conseguir otras cosas.

A trabajar con humildad y a hacerlo bien, en una.

Esa exagerada honestidad que muchas veces juega en nuestra contra.

A amar a pesar de los errores de los otros y no tener miedo al “para siempre”

A ser puntual.

A considerar a la biblioteca de la casa como un mundo excitante para explorar.

Que el fervor religioso no necesita aspavientos, sólo una relación entre uno y Dios.

A tomar las propias decisiones en serio.

A que es preferible ser impopular a hacer cosas que no me parecen correctas.

A disfrutar del silencio, del reposo, de una buena comida.

A querer a mi país, más allá de los lugares comunes, por lo que ha sido, por lo que es y por lo que será. A tenerle fe.

A enseñar, más con actitudes, que con palabras.

A aprender todo lo que me sea posible.

A aceptar que los demás son diferentes y tienen algo qué enseñarme, por más negativos que puedan ser.

A disfrutar en la pobreza y en la abundancia.

A reír  sin miedo del propio ridículo.

A entender que nunca estaré sola…

Yo no busco que los hombres que ame, se te parezcan. Tienes muchos defectos que a veces me enervan. Sin embargo, quiero que tengan tus notables virtudes. Pero principalmente, quiero que vean lo que me has enseñado. Ahora que tu cinturón camina guiado por tus hijos, que vas por donde te decimos y no te gusta, te pedimos que confíes. Confía. Tan mal trabajo no hiciste.

Todo sobre ella

abril 27, 2009 en 1:13 pm | Publicado en amor, blog, familia, fotos, love, mujer, santidad, vida, Wonder Woman, writing | 6 comentarios
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conmom12

No soy estacional. Ni siquiera tengo las fechas de acontecimientos importantes apuntadas en mi cabeza. Mucho menos se me ocurre creer que algo de lo que escribo lo lea algo más que 20 personas. Es más, la última vez que vi las palabras de búsqueda para caer por aquí, salió “Jonas Brothers” y “partes de una boleta de venta”. Luego, intento ser lo más honesta posible para decir mis cosas, porque entre los 3 gatos que me frecuentan están los que más me conocen…

Aquí estoy, entonces, elucubrando un post para ella. Ella. Justo ella, que no me lee y a la que tengo que andarle contando sobre mis posts y haciéndome la sueca cuando mando mensajes en ellos para otros, porque me pregunta “¿y eso qué quiere decir?” y yo le digo otra cosa, para desviar su curiosidad, por que  luego, no suele aceptar que somos distintas. Esto, para ella.

Tengo que reconocer que se ha ganado mi respeto, con el tiempo. Lo siento, es que en mí, todo es al revés. Las personas se ganan su puesto, en mi mente y en mi corazón. Algunas lo hacen con una rapidez espantosa, otras toman el sabor del vino añejo, el perdón (y disculpa) de quien mal interpretó antes, todo.

La miro, sentada en la oscuridad de las noches de verano de cualquier año y la recuerdo regalándome la magia de la lectura. La recuerdo, también, persiguiéndome con el palo del hervido, dándome la tunda por no obedecerle. Ahí estaba ella, diciéndome cosas terribles, dejándome parada en medio de la calle. Pero también la recuerdo trayéndome las cosas más inimaginables en su cartera de viaje, preocupada por mi azarosa vida sentimental y laboral, escuchándome las pocas historias que le quiero contar –básicamente para que no me agarre de pretexto para su preocupación diaria- o leyendo mis primeros originales; mirando emocionada y en silencio, mis cuadros.

Me suele horrorizar utilizar sus mismas frases, como cuando corrijo a la Chiki; me peleo con ella y sus ideas de la época del Mambo sobre el mundo; me desespera que haya escogido a la década de los 80s como su mejor laguna mental sobre nosotras… justo mi era más trascendental…

Pero sobre la balanza que son las relaciones, están en mi mente esas imágenes que nunca he visto: la de aquella niña enferma, discriminada y abstraída del mundo; la misma que luego sacó garras para hacer que su vida fuera diferente a lo que todos  pensaban que sería, y encontrara lo que buscaba, porque lo merecía. Porque lo sigue mereciendo.

De ella he heredado esa facultad para capturar a la intuición y usarla como el mejor escudo. De ella tengo la maldita terquedad con la que me muevo en el mundo. Es de su sangre la ansiedad por las cosas que demoran, el silencio que habla a gritos, la mirada que come como el ácido. De ella, también, el truco para seguir persistiendo cuando todos se dan por vencidos y el almorzarse las propias angustias, para empujar al resto. Todo en un porcentaje pequeño, porque soy una versión corregida, pero no aumentada. No tuve su suerte y se lo aprendí viéndola; como quien dice, en una repetición de una teleserie que es antigua, pero que sigue vigente. Ella tuvo que vivirlo… eso, dicen algunos, “es ser TRUE”.

Entonces, no soy estacional. Por eso, un posteo sobre la mayor efeméride de mayo no va ahora, pero me llega, ¿ok? Su cumple se acerca y yo sé que puedo regalarle algo caro (sep, puede ser), pero también sé que en su corazón, se quedará esto, porque se lo leeré. Las paces están hechas y probablemente lo agradecerá mejor que si le comprara un pasaje a Río. Bueno, no tanto.

Pero te amo, finalmente, mamá.


conmom2

Tercer Deseo Culposo – Pedro Infante

abril 22, 2009 en 1:30 pm | Publicado en amor, blog, blog fashion cool, boys, cine, enfermedades, hits, love, meme, mujer, otras webs, vida, Wonder Woman, writing | Deja un comentario
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Pedro Infante, papacito de viejas y otras que no tanto.

Pedro Infante, papacito de viejas y otras que no tanto.

Oh Pedrito, papacito, te fuiste antes de que yo naciera. Lagrimón entre las tías, según me cuentan. Fotito conmemorativa de ellas al lado de tu tumba, a los días, como registro marciano de fan enamorada eterna. Te he bebido en la leche materna; sinvergüenza, mujeriego, botarate, papuchi mil oficios… Un genio para las cámaras y sobre todo, una voz que parecía terciopelo para las orejas.


El cine mexicano te atrapó y mientras estuviste, fuiste identidad de una raza y sueño de quinceañeras (y algo más maduritas) evasoras de una realidad que nada tenía que ver con el resto del mundo.

Yo sigo siendo tu fan.

Qué dice Wikipedia

52 Aniversario Luctuoso

Así era Pedro Infante

Para decir adiós

abril 13, 2009 en 4:46 pm | Publicado en amor, blog, blog fashion cool, boys, celibataire, coupling, enfermedades, hits, idioteces, love, mujer, musica, otras webs, pareja, single, soledad, soltera, soltería, vida, Wonder Woman, writing | Deja un comentario
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Iba a decir unas cuatro cosas y postear los videos, así, nomás. Luego me acordé de mi amigo Maxi, que decidió cerrar su blog porque se había quedado sin palabras, porque alguien se había llevado su corazón -y no lo había devuelto- y porque sus clases comenzaban.

Decir adiós cuando todo se te junta, es jodido. Más, cuando te dicen adiós y tú lo único que quieres es seguir pegado a la luna. Triste por Maxi y su silencio virtual. Para mí, siempre tuvo cosas qué decir, sólo que se tomaba muy a pecho todo esto. Luego, se borró.

Yo nunca digo adiós, by the way. Sólo desaparezco de los lugares usuales y aunque pareciera que los temas fueran olvidados, ahí están, latiendo como lo hace una herida que no se cura. Además, los escribientes no podemos poner el silencio, sólo lo trasladamos a otros sitios. Para que vuelvan a ser la cama donde se tienda ella.

Te echaré de menos, Maxi.

Modo “Faite” de decir adiós

Modo “Hora del Lonchecito” de decir adiós

Modo “Cool” de decir adiós

Modo “World Music” de decir adiós

Modo “Cursi” de decir adiós

Modo Dreampicker

Por cierto, Maxi no verá este post. Odia ver videos linkeados. Cosas del fútbol.

Nada de plancitos

abril 9, 2009 en 5:13 pm | Publicado en amor, blog, boys, celibataire, love, mujer, otras webs, pareja, santidad, single, soltería, vida, Wonder Woman, writing | Deja un comentario
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Hace unos años me pasaron dos cosas al mismo tiempo: tuve que renunciar a un trabajo que realmente me gustaba y me dejó mi enamorado; todo con un par de semanas de diferencia. Me quedé, literalmente, en el aire, porque no tenía planes de renunciar (al menos, no tan inesperadamente) y porque pensaba que si, para el occiso, las cosas no funcionaban, me lo diría y todo terminaría mejor que con una llamada asombrada por la indiferencia, inesperada, también.

El asunto es que, algo que aprendí por aquellas épocas, fue a planificar las cosas que quería hacer con mi vida. Dejar de mirarla en plan estacionado, esperando los pasos lógicos en ella (como si no dependiera de mí), tal como lo hace alguien que sueña con ganarse la Tinka, pero eso nunca sucede y sigue esperando a que las oportunidades aparezcan y “lo que haría si…”.

Lo curioso es que, en este aprendizaje, mi ex tuvo mucho que ver. Me hacía reír tanto que siempre me preguntara “¿Y tienes plan B?”, a todo lo que yo le comentaba que esperaba hacer. Luego, me quedaba pensando que, justo, no tenía planes de contingencia, algo tan básico para poder hacer las cosas bien y no sentirme del pedo ante el fracaso. Bueno, no sentirme tan depre, en todo caso. Hice, entonces, planes A, B… X y Z. No siempre ha funcionado tan correctamente y muchas veces llegué hasta lloriquear de rabia porque la ley de Murphy puede llegar a colarse en todos los proyectos y entonces lo único que te queda es resignarte, esperar un rato y volver a darle al asunto. Puedo darle las gracias, entonces a Stan, por el consejito.

Sin embargo, hay algo sobre lo que nunca he podido tener un plan. Porque hay cosas que no se pueden prever, como encontrarse un bonito espejo que te mira desde lejos. No, pues, él no es una opción a cualquier plan de sobrevivencia en este valle de lágrimas. Es decir, que en cosas del corazón, no se puede decir: “osea, si me va mal, entonces hago esto o aquello. Si me va bien, haré eso o lo otro, luego”

Tal vez a otras mujeres les funcione “planificar” los cariños. Son capaces de tener plan A, B o C. Con verdaderos planes de contingencia del que suelen salir bien paradas. Yo las admiro porque muchas veces, pueden calcular tan fríamente sus pasos y lograr –incluso- salir de las dificultades económicas, ayudar a sus familias y hacer de tripas corazón en tierras lejanas. Valientes, por que con ello a veces sacrifican sus propios sueños y por eso, imagino que deben sufrir más.

Pero… yo no. Mala, soy. No hago plan, porque he estado intentando mis propios asuntos, desde antes de que sus palabras aparecieran en mis ojos; porque es la única manera que yo me sienta preparada para mirarme en él, con dignidad. Digo, es el único modo de ser capaz de comprometerme y sustentar mis acciones, siendo lo absolutamente franca y sincera, como para decirle “así, no te necesito” y sin embargo, vivir sonriendo con la posibilidad de mí misma, llenándole el plato de comida. Loca total.

Por eso, el espejo no es un plan. Menos, un plancito. Me es imposible contenerlo en un proyecto, en el que no participe activamente. Es decir, no puedo tomarme conchamente la atribución de planificar, sobre eso; sobre mí en eso… sin él. Para todo lo demás está Mastercard ™ y tantos planes como letras en el alfabeto, pero para él…

Qué complicado y simple.

Lady of the flies

abril 5, 2009 en 6:18 pm | Publicado en amor, blog, boys, celibataire, coupling, enfermedades, hits, idioteces, love, mujer, pareja, single, soltera, soltería, vida, Wonder Woman, writing | 1 comentario
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La amistad sincera entre hombre y mujer no existe. No importa cuánto te lloriquee tu “amigo” de turno, rejurándotelo. No importa cuándo lo desees tú. Obviamente te hablo a ti, muchacha (muchachota) distraída, cuasi liberada de traumas, que comes chocolate compulsivamente a escondidas, luego te torturas 3 horas en el gym, tas preocupada por la ecología (de verdad) y sueñas con que tu príncipe encantado tenga un BMW (mínimo), pero nunca le vas a decir a nadie nada de lo anterior.

A ti, babosa, para ti es este post. Las cosas como son. Más Sprite que nunca.

Lo escribo para ti, pero yo sé que también lo leerán ellos, en un afán esquizoide por querer cambiar la realidad y decir “no es cierto” y luego se morirán de roche, pero me darán las gracias por el asunto y saldrán silbando caleta de la escena.

Al menos, me libraré de las malas interpretaciones –sí, yo también- y eso ya es todo un asunto.

Sinceramente, yo no sé, si se ha comprobado científicamente que los hombres usan las zonas frontales cerebrales unicamente para pensar –con lo cual, eso quiere decir que sus funciones racionales son optimas y rápidas cual velocidad de la luz or more- no puedan ser capaces de observar si la mujer que tienen al frente es una candidata para colega o “culeguita”(o todo el resto de cosas para lo que te podrían querer). Digo, ¿porqué les toma tanto tiempo caer en la cuenta que ella “no es”? y simplemente, darle la palmadita al hombro de rigor y eructar, mientras miran a la flaca de la mesa del costado y te dejan tranquilita. No entiendo. Debe ser un problema de ADN, definitivamente.

Ayer, justo una persona me contaba que una chica con la que salía, no se resignaba a que él no la quisiera como “prospecto” y que se había convertido en una maniaca obsesiva que hackeaba las cuentas de mail y todas esas paginas de encuentros(hi5, badoo, feis etc) para dejarle mensajes ofensivos a él y sus contactos. Por supuesto, el patín se había tomado su tiempo para “darse cuenta” que la verdad, no estaba interesado, que ella tenía episodios de cambios de carácter que le asustaban, que le registraba las cosas y eso que ni siquiera habían tenido intimidad (yeah, sure, one more about cowboys)… en los 3 meses que “salían”.

Ese asunto de “salir” es algo así como un “prueba la mercadería, muestra gratis, sin derecho a reclamo porque otro también puede estarla probando, pero si de verdad quieres exclusividad, te va a costar” y bueno, algunas mujeres asumen (asumimos) que si estás “saliendo” pues ya algo existe y que luego de tanta cosa te salga con “es que, Dreampicker, yo sólo quiero ser tu amigo… “y tu ya pensabas en que podrías llevarlo a la clausura del nido de tu sobrinita, con la abuela y todo el mundo… no sé si me entienden. Osea, indignan estos tiempos modernosos, digan que no.

Me he desviado. Lo que quería decir es que si bien la amistad entre personas del mismo sexo (heterosexuales) es posible y puede durar toda una vida; entre sexos va a depender de la no-existencia de planes sentimentales entre sí y de las posibilidades del otro, de aceptar eso. No sólo significa que yo no quiera tener nada contigo. También significa que tú aceptes eso y me dejes de una puta vez en paz. Sorry por lo cruda, pero es para que entiendas, dear.

Por mi parte, mis amigos (los que se han quedado, que son más que las pocas amigas que logro conservar), saben o presienten un par de cosas: primero, que pueden parecerme sexualmente interesantes, pero yo tengo la capacidad para discernir lo suficiente -bien y rápido- sobre lo quiero (y no soy influenciable); segundo, que si les ofrezco amistad, será de la beatífica y durará lo que ellos quieran que dure (si la echan a perder es problema de ellos, yo simplemente desapareceré) y que no les fallaré. For sure.

Luego, tú, muchacha, dulce… no te hagas bolas y ya que tú tienes la capacidad de usar tus dos hemisferios y hacer operaciones mentales que te toman mucho menos tiempo que las de ellos, date cuenta al tiro para qué vienen. Conviértete en mutante y sé feliz. Mientras, anda con tu matamoscas, que siempre es útil.


Para lo que sirve también, este blog.

febrero 27, 2009 en 5:53 pm | Publicado en amor, blog, boys, celibataire, coupling, familia, love, mujer, vida, writing | 5 comentarios
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Un post para el camino.

Previo a la tormenta que seguirá en todos los medios al alegato final que hará cierto delincuente, yo prefiero postear sobre todo y sobre nada.

Hoy no habrán listas, no habrán historias de amores contrariados, ni rabiaré por las actitudes egoístas de nuestros políticos y gobernantes, tampoco existirán descripciones sobre los mejores modos de huir cuando la cosa va difícil.

Este es un post que camina al lado de alguien. Un post con nombre propio, colocado mucho antes, con el fin de que las palabras le acompañen mientras la misión “donde nadie ha llegado antes” sea buena, feliz, armónica y permita que esos largos lances sean rápidamente acabados. Para que sepa que está en los sueños de varios centauros, caminando distraidísimo por las calles de Limalimón, recitando mantras de rigor por las mañanas; posteando por aquí cada día que se acuerda.

En fin, es un post de compañía. Algo así como un juguete que se regala a un niño, para que le de vueltas, lo mire de cerca, le haga sonar los cascabeles del interior y, si puede, piense  mucho en el que lo regala.

¿Para qué son, pues, las palabras, sino para regalarlas a quien las necesita? No son gratis, no son baratas, siquiera. Pero igual, se dan, para que todo siempre valga la pena, salga pato o gallareta. Se hace con gusto, porque se sabe que siempre caerán en buenos sitios, ahora sí.

Por eso, este post que no dice nada –aparentemente- es para ti.

Post perdido: Luego de tanta cosa

febrero 23, 2009 en 2:32 pm | Publicado en amor, blog, celibataire, coupling, idioteces, love, mujer, single, soltera, soltería, vida, Wonder Woman, writing | 2 comentarios
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Y ahí vamos.

Y ahí vamos.

Me he pasado un buen rato mirando la pantalla en blanco, pensando en cómo se dicen las cosas sin tener que llenarlas de lugares comunes.

En otras oportunidades, hubiera podido postear un par de videos que identifican mejor mi estado de ánimo, porque todo el mundo sabe que una imagen vale más de mil palabras (esta frase sí que es un lugar común) y si además, tiene musiquita, le cae super chévere a tutti.

De un tiempo a esta parte, estoy como debe sentirse un caballo en el partidor, con los músculos tensos antes de la salida, el jinete casi en vilo, ambos mirando la pista, visualizando la meta. Soy una dualidad (¡caray, soy legión!) que mira a lo desconocido con una insaciable curiosidad. Mira con ambición, con ansiedad, con fastidio por los procesos y sobre todo, en absoluto silencio, con los nervios tensos como debe estar jinete y caballo antes de salir disparados a la carrera.

De pronto, hay algo que nos distrae. Ambos miramos de reojo y sonreímos. Es un aroma, una palabra, una sonrisa que se quedan pegadas y que más que interrumpir, nos acompañan. La meta sigue ahí. La carrera se va a realizar indefectiblemente.

Luego, el caballo parpadea. Se agita y se queja. ¿Mucho aroma?, ¿Mucha sonrisa? Pobre caballito, pues. Tenemos demasiados malos recuerdos. Muchos tropezones como para tomárnosla deportivamente. Quiere irse corriendo, sin su propio jinete.

Lo bueno es que él sabe cómo calmarlo. Le acaricia, le dice que tal vez no sea nada, que, sea lo que sea, seguirán en la brega. Al final, ambos somos uno y así será siempre.

Me salió críptico este post. No era mi intención, pero la figura poética estaba linda. Tanta cosa para decir que sigo en mis trece, a pesar de todo. Hay lujos que no me puedo dar, como el cinismo. Se me caen los fustanes y con ellos, los pétalos de rosas que guardo escondidos, en afán de que no descubran lo tonta que soy. Sabrán perdonar, ustedes también.

Vacaciones útiles

febrero 17, 2009 en 7:16 pm | Publicado en amor, blog, familia, fomento de la lectura, love, mujer, santidad, vida, writing | 2 comentarios
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Los mejores veranos, los de la infancia.

Los mejores veranos, los de la infancia.

Mi madre es maestra. No es una profe, así, pacharacamente como cualquiera ahora puede serlo, si le falta la plata y si no encuentra chamba en su carrera. Sin quererlo, sin pensarlo y porque no se le ocurrió otra cosa mejor, es maestra. Le hubiera ido bien de analista política, de abogada o de publicista. Fue educada en una época donde serlo tenía una mística y sobre todo, dignidad. A su carrera le dedicaba casi todo el año. Se la pasaba educando a los hijos de los demás. Cansada de aguantarlos, venía a vernos y ya se imaginan que la pobre andaba sacada de quicio la mayor parte del tiempo. Agotada, intentando de poner disciplina cuando lo único que ella deseaba era una ducha y a la cama, luchaba porque entendiéramos el valor de la disciplina, el orden y la verdad.

Pero en verano, ella era nuestro mayor divertimento. Le encantaba leer. Le encanta leer. Se sentaba en el escalón de nuestra puerta principal, con nosotras, pequeñísimas, a contarnos historias y si era necesario, a leérnoslas. Nuestros primeros recuerdos (los de la Negra y Chochi también) son sentaditas, apretadas a ella, mientras nos leía Corazón, de Edmundo de Amicis. Iba deteniéndose, explicándonos lo que no comprendíamos. Ayudándonos a imaginar, con olor de mandarinas, uvas que se pelaban, manzanas heladas, que nos dieron los mejores efectos especiales de todos los tiempos; para que nada se nos olvidase.

Cada lectura era un viaje que en nuestras mentes, aparecían como películas apasionantes que ella interrumpía ex profeso en el mejor momento: siempre ha pensado que el truco para leer ininterrumpidamente es dejar la lectura cuando más se disfruta. Bastante masoquista, digo yo.

Con mi padre metido en la escritura de sus libros, nuestro tiempo libre era cubierto por ella. Nos llevó de viaje con sus lecturas, nos enseñó a cocinar a cada una, nos enseño a coser, a limpiar de verdad, a que “cada cosa tiene un lugar en el espacio”, a que “vive el que se decide”, a que “el mundo es de los audaces”, que “el brillante atrae al brillante”… le aprendimos hasta los trucos. Nos llevó algunas veces a la playa, mientras nos aferrábamos con las uñas al viejo wolkswagen que conducía como primeriza.

De tanto en tanto, la veíamos con un libro inmenso en las faldas, y de tanto en tanto mirar al cielo también; un atlas del mundo, ilustrado, en el cual viajaba con la mente. Con ella aprendimos a hacer itinerarios, a caminar por calles imaginarias en tours imposibles, conocer historias diferentes. Con ella aprendimos a fantasear.

Luego llegaba la temporada pre inicio de clases y todo este conciliábulo de mujeres y niñas, quedaban postergado para algunas pocas épocas durante el año; se cerraban las puertas de los patios y mi madre dejaba de soñar.

Cuento todo esto porque ayer, no tuve luz en casa. Sin internerd ni cable, Chucky (hija de la Negra y mi sobrina) no tuvo más remedio que sentarse conmigo a escuchar lo que les acabo de contar y otras historias más… y no pudo desengancharse. Hoy la voy a encontrar subida en un banco, buscando algunos libros que ya nadie lee, en la biblioteca, muerta de la curiosidad.

Las vacaciones útiles, no son por los cursitos en los que te enchufaron tus viejos, ni si pagaron un dineral para que Satriani te enseñara a tocar guitarra, por ejemplo. Fueron cuando el tiempo libre compartido con ellos fue de calidad, y viviste los mejores veranos de tu vida.

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