Cosas que no te pasan cuando estás en tus cinco sentidos

febrero 3, 2009 en 4:01 pm | Publicado en blog, celibataire, chamba, coupling, dinero, enfermedades, familia, fotos, idioteces, idioteces chamba, mujer, Perú, soltera, vida, writing | 4 comentarios
Dulcemente idiota. Here I am.

Dulcemente idiota. Here I am.

Caray, estoy muy distraída últimamente; y cuando eso sucede, me distraigo con todo.

Hace una semana me fui a recoger unas traducciones oficiales al centro de Lima. Regresaba, linda yo, cuasi desfilando por el Jr. Miroquesada. Era hora punta y la gente estaba full, caminando tan apurada como yo. Realmente mucha gente. No sé en qué momento de mi ensoñación, me tropecé con una barreta erguida, que pertenecía a uno de esos tachos de basura suspendidos (como la foto), pero sin el puto tacho.

Tacho de basura... sin tacho, como los de Lima. Tropecé con esas barretas. Ouch.

Tacho de basura... sin tacho, como los de Lima. Tropecé con esas barretas. Ouch.


Había tanta gente y yo estaba tan ensimismada en mis propios pensamientos, que no lo vi. Lo juro. Más que dolor, sorpresa. Asumo que si hubiera sido hombre, me hubiera dolido como la mella. Adiós catwalk de Dreampicker con cabellera suelta al viento, misma propaganda de tele. Hello a muchacha tonta que casi se saca la michi en la esquina de El Comercio. Escuché, como fondo, el usual efecto de sonido del rigor: un par de patas que dicen algo así como “uyyyyyyy” y luego de sentirme ridícula, seguí caminando, muy digna, como si nada hubiera pasado.

El moretón de mi pierna es parecido a la veta de una papa andina (ver foto, también) y está en una zona tan alta que no la puedo mostrar (los chicos de mi oficina se han sentido decepcionados de no poderlo ver) a nadie.

Mi moretón se ve como las hojuelas de el centro. Todo un poema.

Mi moretón se ve como las hojuelas de el centro. Todo un poema.

Mi madre llora de risa cada vez que le recuento el incidente. Ella, siempre, tan supportive.

Eso sin contar con que las traducciones hechas y pagadas deben ser rehechas, pero ese tema para otra conversa (y eso es algo que mi madre no sabe, tampoco) y otro coraje.

Ya son dos las veces que he estado a punto de caerme estrepitosamente, en menos de un mes, a la salida de mi trabajo. Ambas veces ha estado alguien lo suficientemente cerca –una de esas veces, mi jefe- para poder sostenerme. En ambas, el consabido “uyyyyyy” de los presentes.

Imagino que nos viene de familia. Chochi hizo una salida triunfal de una entrevista de trabajo en el Hilton de Québec, de la misma manera: con patinada de media cuadra. Hey, yo recuerdo que hice exactamente lo mismo, años atrás, cuando llegaba a otra entrevista de trabajo. Osea, genético. ¿Serán los “nervios”? ¿El dólar, que sigue subiendo? ¿La proporción entre cuerpo y los kilogramos que aguanta el pobrecito piececito de tamal? ¿La primavera, que ya pasó? Cómo saberlo.

A mí me suele dar una risa incontrolable cuando me pasan estas estupideces. Suelen ser tan raras, que inmediatamente hay una especie de efecto de desdoblamiento en mí: logro verme cayendo, en un efecto tan ridículo que sólo me provoca reír. Luego sobarme, adolorida, claro.

Es como si estuviera caminando, pero sin conciencia de dónde estoy, a dónde voy ni porqué estoy haciendo las cosas. Pero bueno, la risa me dura un tanto, últimamente. Me jode andar distraída. No tengo tiempo, no tengo tiempo, no tengo tiempo. Tengo que tomar un complicadísimo examen de inglés, licenciarme (luego de eso, por mi mare, tendrán que llamarme “licenciada Dreampicker” mínimo) y mil asuntos contractuales que deben morir sí o sí, antes de que el verano real termine.

Entonces, promesa: no soñar en horario de oficina… o de trámites. No quiero perder una cuenta o caer dentro de un buzón…le tengo miedo al agua.

Chau.

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4 comentarios »

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  1. Ay, si supieras, yo soy clampsy total… me tropiezo con el aire… pero tiene su gracias porque es tan natural que ya hasta parece raro cuando en un restaurante no me salpica algo a la camisa o no sale un tenedor volando…

  2. guarda con los buzones, a Castañeda les gusta dejarlos abiertos.
    (La depresión ha hecho que abandone lo que antes me gustaba) Ya volveré.

    Besos 😀

  3. de donde es la foto de ese buzon?

    el q está a la salida de mi trabajo, ya se lo pelaron!!! (si, en el centro de lima)

  4. … eeeessss un buzón que más o menos encontré por la weffff. Parecido. Debo arrastrar mi camara de fotos más seguido, ¿no?


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