Otra de dedos y hombres mancos

agosto 30, 2004 en 2:32 am | Publicado en blog, mujer, writing | Deja un comentario
Tenía tantas ideas, pero aquí, el blanco es eterno. Por unos segundos. Entonces, empiezo con “tenía tantas ideas…” y el resto se fue diciendo, solo, perversamente. Fue saliendo de mis dedos, como de costumbre. “No soy yo, es el hombre manco”. Ya. Mis dedos, que responden a un ente externo a mí y de los cuales me regodeo contemplándolos teclear furiosamente, diciendo estas cosas, a mi pedido, existen. Algunas veces traicionan la línea de mis pensamientos, a veces para desnudarme impúdicamente ante cualquiera que fuera a leerme, otras para decir estrictamente lo que le da la regalada gana. Por algún sitio creo que di fe de mi más absoluta protesta y luego del asunto, volvió a escribir lo que le apeteció. Este párrafo entero ha sido parte de inusual benevolencia. He escrito yo, por algunos segundos.

Pero me temo que el resto del tiempo, mis dedos sueñan. Casi tanto como mi boca, a oscuras, con la radio en volumen alto, para que nadie me escuche, salvo yo. Es desconcertante, cuando yo no pienso en absolutamente más que en el absoluto Carpe Diem de un cuerpo que no parece ser mío, pero que lo es, lamentablemente. Y mis dedos. Ahí están, algo torcidos por alguna desapercibida artritis, siempre con piel de vieja y terminando en unas uñas ridículas, ridículas. Mis apéndices soñadores.

Ellos suelen –como en este instante- tomarse su tiempo para delinear una idea con las letras y las palabras, rodear las sensaciones que en verdad van sintiendo, algunas veces en total reprobación de mi parte. Aquí vamos.

Me han preguntado por qué me he quedado con esa imagen en mi mente. Creo que debe ser porque no ha habido otras. Cabello negro, algo rizado. Ojos azules, mar de la serenidad en sus gestos. Yo no pienso, no deseo, no añoro. Yo estoy aquí, esperando que pasen los años y que muera, para reencarnar y volver a hacer ciertas cosas, imposibles de realizar a mis pocos noviembres. ¿No es ridículo? Incierto. Borro cassette, cierro la puerta, cuelgo los tenis, bye bye.

Lo primero que harían mis dedos sería buscarle, como sea. Besar su frente. Obligarme a quedarme eternamente en la adolescencia (ya lo han logrado, pese a mis culturosos esfuerzos) y vivir contemplándolo desde ella. Ser la imperiosa primera y final de un mundo completa y absolutamente sapiente. Un fenómeno de circo pero de visión reservada, members only. Sólo dos, él y yo… y mis dedos y al final, mi boca.

Mis dedos acarician imágenes similares a la suya, de alguna manera, copias de mala calidad de su verdadera faz. Alguno tiene mejor sonrisa, otro posee mejores lecturas, un tercero es más generoso. Como entenderán, repruebo la búsqueda, deshago el derecho de ellos, sólo por ser parte de mi cuerpo y me burlo terminantemente de sus instintos con los que tan malamente han contaminado mi corazón.

Si yo pudiera hacerlos callar, de una sola vez; si pudiera aplastarlos con toda la lógica de mis circunstancias, demostrarles la insensatez de sus actos, si dejara de comunicarlos con mi boca insolente, que suele traducirlos al resto del cuerpo, de manera simplona y a veces, definitivamente aterradora (la simpleza puede dar miedo). Sin embargo, sin todos ellos, no tendría con quien hablar.

Anuncios

Dejar un comentario »

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.
Entries y comentarios feeds.

A %d blogueros les gusta esto: